5 consejos para mejorar tu técnica en running

Con una buena técnica para correr evitamos lesiones y pérdida de energía; es por ello que, cuando nos iniciamos a este deporte, lo primero en lo que insisten los entrenadores personales es en la necesidad de aprender a correr.

  • En primer lugar, la postura; mira hacia adelante y alinea todo tu cuerpo con los pies. Un ejercicio que te puede ayuda es imaginar que tu cabeza está sostenida por una cuerda; así pues debemos mantener la barbilla alta y la vista al frente. No debemos mirar al suelo para no cargar las cervicales.
  • Los hombros deben estar relajados y abajo, de esta forma, liberamos la tensión en la zona alta de la espalda y nos ayuda a mantener una postura adecuada de la espalda.
  • Los brazos los balanceamos hacia el pecho y la cadera, al estar en movimiento nos ayuda a avanzar, además los ejercitamos también haciendo este deporte más completo. Las manos deben estar relajadas, ayuda al movimiento y evita que cansemos esos músculos, centrando nuestra concentración en correr-

  • La pisada es una de las técnicas más complicadas. En primer lugar, debemos insistir en qué un médico analice nuestra pisada para poder corregir los defectos con plantillas. Posteriormente, debemos practicar la pisada para interiorizar la técnica. No debemos centrar la pisada en los dedos de los pies, de esta forma, sobrecargaremos los gemelos; por otra parte, si lo hacemos en los talones sufre nuestro cuerpo entero pues nos obliga a adoptar posturas incorrectas. La pisada debe centrarse en el antepié, seguida de una ligera flexión de rodilla, reduciendo el impacto en nuestras articulaciones.
  • El cuerpo debe estar alineado hacia el final de la zancada, tu pie debe estar en línea con el suelo, detrás de la rodilla, que a su vez, tiene que estar debajo de la cadera. Para adoptar esta postura deberemos inclinarnos un poco hacia adelante. De esta forma, el movimiento será más efectivo y evitamos el sufrimiento articular y muscular.
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Excesos en el running: 7 errores comunes. Parte 2

Si no estás haciendo un entrenamiento adecuado a tu forma física y tus posibilidades, te sentirás fatal y será contraproducente. Tu cuerpo se quejará y si además no estás llevando una buena alimentación, te falta descanso y te sobra estrés… Veamos los errores más comunes para no cometerlos.

FALSOS MITOS

  • La evolución lenta es una pérdida de tiempo. La motivación no debe convertirse en ansia y nublarnos el juicio. La evolución debe ser personalizada dependiendo de nuestra forma física inicial, lesiones, etc. Los tiempos de entrenamiento deben contemplar un ritmo que permita a nuestro organismo la asimilación de las sesiones, la recuperación de los daños sufridos y la regeneración del organismo.

  • En las competiciones soy peor que en los entrenamientos. Asumimos que igual la tensión psicológica de una competición puede ser una influencia negativa en nuestro rendimiento; pero en general, si somos capaces de correr ciertos kilómetros en el entrenamiento deberíamos ser capaces de hacerlo en la competición.
  • Acabar las sesiones con un sobre esfuerzo. Este mito ha estado muy presente en todos los deportes, los sobre esfuerzos o “darlo todo al final”  solo causan lesiones, el entrenamiento debe estar pensado de tal forma que los esfuerzos no superen la capacidad de nuestro cuerpo para reparar los daños.

  • El entrenamiento es sagrado. Es importante tener fuerza de voluntad y ser responsable con los entrenamientos, pero el sentido común manda: si estás enfermo, lesionado, te ha tocado trabajar hasta tarde, tienes compromisos sociales puntuales (bodas, despedidas, cumpleaños) y no estás descansado o es imposible asistir; pues mañana lo haces; el entrenamiento debemos adaptarlo a nuestra vida, si es un impedimento al final nos cansaremos de él y lo dejaremos por completo.

¿Qué consejos aportarías?

Correr en primavera

La primavera, esa estación en la cual la vida comienza a despertar, las flores comienzan florecer, los árboles echan hojas… y los que padecen de alergias comienzan a pasarlo mal.

Si eres de los que practican el running al aire libre y además eres alérgico te damos algunas opciones:

  • Conoce cuáles son los alergenos que te afectan e intenta localizarlos en el mapa. De esta forma, si eres alérgico a una planta o flor concreta con evitar esas zonas en nuestro recorrido podría valer.
  • De igual modo, intenta hacer un horario marcando los tiempos en los que tus alergenos están más presentes, de esta forma, marcaremos un lapso de tiempo a evitar.

  • Si nuestra alergia no es muy grave, podremos seguir corriendo al aire libre, pero recuerda llevar más bebida para evitar que las mucosas se nos resequen demasiado, así que ya sabes, mantente hidratado.
  • Si estás tomando antihistaminicos, cuidado con la somnolencia que producen, intenta practicar el running habiendo descansado correctamente.
  • Una mascarilla también nos podría ayudar a evitar el contacto aereo con los alergenos, no queda muy bonito, pero puede ser una solución en los días en los que veamos que los picos de alergenos suben. Se pueden consultar estos datos en internet, normalmente, las web de las comunidades autónomas lo tienen.

  • Si tu alergia es muy grave, te recomendamos correr en un gimnasio; puede ser menos bonito pero … puesto que en esta estación no vas a poder disfrutar del aire libre, al menos sigues entrenando.

 

Las seis claves para el running

Desde hace unos años practicar running ha pasado de moda a convertirse en una parte fundamental del entrenamiento de muchas personas. La flexibilidad a la hora de practicarlo y los beneficios de practicarlo a aire libre han convencido a muchos de convertirse en runners.

  • Paciencia: este, probablemente, sea el más difícil. Correr es una disciplina agresiva con nuestras articulaciones, por los contactos del cuerpo con el suelo en cada zancada, por lo que hay un periodo en el que el cuerpo se está adaptando, más o menos un mes. Si tenemos lesiones articulares es mejor hacer marcha deportiva.
  • Progresividad. En todos los entrenamientos y, el running no iba a ser diferente, debemos ir escalando en la dificultad para ir adquiriendo técnica y forma física de forma equilibrada y progresiva.
  • El peso. Si somos sedentarios y además hay sobrepeso, no se recomienda iniciarnos en el running, pues las articulaciones sufrirán en exceso; es mejor, comenzar a hacer ejercicio con una bicicleta (puede ser estática).
  • Elegir bien el equipo. Es barata la equipación del runner, donde hay que prestar atención es en las zapatillas. Lo ideal es recibir asesoramiento, pues debemos conocer cuál es nuestra pisada y por tanto que zapatilla necesitamos.
  • Hacer otros ejercicios. El running es un buen deporte pero no abarca todos los músculos del cuerpo, conviene movilizar y fortalecer los que faltan; bien en un gimnasio o en tu propia casa,
  • Adaptar la técnica. Cada uno corre de una forma diferente, debemos comprobar que nuestra técnica sea correcta para nuestro cuerpo de forma que no lo lesionemos.