Ducharse con agua fría o caliente después de un entrenamiento

Ducharse con agua fría o caliente después de un entrenamiento

La ducha después de los entrenamientos suele ser la mejor recompensa para el trabajo duro realizado. Quitarse el sudor que lleva uno encima a la vez que se relaja debajo de la cascada de agua caliente que le cae encima. Hoy, desde Axpe Consulting, os queremos enseñar los beneficios – no solo higiénicos – que puede aportar la ducha después de un entrenamiento duro. 

Como ya hemos dicho, la higiene suele ser el motivo principal de que nos duchemos una vez terminado nuestros ejercicios. El sudor, el olor que desprende y estar húmedos no es algo con lo que estemos a gusto. Pero hay una serie de cosas que puede beneficiar mucho a nuestro cuerpo si la hacemos casos.

Cuando estamos entrenando, la temperatura de nuestra sangre y cuerpo aumentan. El efecto que tiene esto es la dilatación de los vasos sanguíneos que están próximos a la piel, haciendo que empiecen a trabajar las glándulas sudoríparas, encargadas de la transpiración (sudor). Una vez terminado el ejercicio, seguimos sudando porque nuestro corazón baja su ritmo, por lo que hace que el calor se vaya a acumular en nuestros músculos en vez de enviarlo a la piel.

Nuestra recomendación viene precisamente aquí: es mejor ducharse una vez que hayamos terminado de transpirar; es decir, una media hora después de haber terminado de entrenar. Si no lo hacemos, tenemos muchas probabilidades de seguir sudando después de la ducha. Aprovecha ese tiempo para estirar adecuadamente.

Ahora que toca ducharnos, entramos en el debate. ¿Mejor agua fría o, por el contrario, ducharse con agua caliente? A continuación os ponemos los beneficios que aporta una y otra:

Beneficios de la ducha fría

  • Permite recuperarnos de una manera más rápida al normalizar el ritmo cardiaco.
  • Contraen los vasos sanguíneos y, de este modo, reduce la inflamación.
  • Tiene efecto tonificante.
  • Deja una piel mas suave.
  • Estimula la formación de glóbulos blancos que nos cuidan de ataques de virus y bacterias.

Beneficios de la ducha caliente

  • Aumenta el riego sanguíneo.
  • Acelera la limpieza y drenaje de la piel.
  • Favorece la recuperación localizada.
  • Favorece la dilatación de vasos sanguíneos y llega mas sangre a los músculos para favorecer la recuperación.

Visto lo que aporta el agua caliente y el agua fría, ¿qué debemos hacer? Lo que queremos es conseguir el máximo beneficio, por lo que no elegiremos entre ninguno, sino implementaremos un plan para que ambos estén presentes. Y esto se hace comenzando a ducharse con agua caliente entre dos y cuatro minutos. Posteriormente, pasaremos al agua fría y aguantaremos varios minutos. Este pequeño proceso lo repetiremos de tres a cinco veces, acordándonos de que debemos concluir con el agua fría.

 

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