Running: cinta vs. aire libre

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Si te planteas iniciarte el el mundo running, tal vez te preguntes cuáles son las recomendaciones para comenzar a practicar este deporte de una manera progresiva y sin lesiones. En este post vamos a analizar una de las cuestiones principales: ¿mejor correr en cinta o al aire libre?

Cada uno de los sistemas tiene sus pros y sus contras, que tienen que ver sobre todo con la posible sobrecarga de los músculos y las molestias posteriores. También con vigilar la postura de la espalda y el estado de la superficie.

Correr al aire libre

Correr al aire libre es contraproducente en cuanto al daño que pueden sufrir tus piernas. Es un deporte de alto impacto que ataca sobre todo a tus rodillas y tus tobillos, sobre todo si no tenemos mitigamos los choques con la superficie.

Por ello, la correcta elección de nuestro calzado es fundamental. Hay que fijarse sobre todo en la amortiguación que nos proporciones, ya que es la única manera de evitar hacernos daño en las articulaciones.

También hay que tener en cuenta el peso de las zapatillas. Si pesas a partir de 75 kilos, necesitarás un calzado que también pese y que, por supuesto, te amortigüe más. Cuanto mayor sea nuestra masa corporal, mayor será el impacto contra el pavimento.

En cuanto a la superficie que escojamos a la hora de correr, no existe una elección mejor o peor. Si decidimos iniciarnos en césped, nuestras rodillas y tobillos sufrirán menos porque la propia hierba hace de colchón. En cambio, el terreno es más irregular y tenemos más probabilidad de tropezarnos y sufrir esguinces y torceduras.

El pavimento firme tiene la ventaja de evitar esto último. No hay obstáculos que nos hagan tropezar, ni hay muchas probabilidades de resbalarnos como ocurre con el césped mojado. en cambio, habrá que compensar la dureza del firme con un buen calzado que nos amortigue.

Correr en cinta

Mucha gente no sabe que correr en cinta requiere una preparación previa muscular para evitar dolores de espalda. Hay que fortalecer los abdominales. Al correr, tendemos a echar la pierna hacia atrás, movimiento que en realidad debería ser soportado por los glúteos.

Al comenzar la zancada, los músculos se ven obligados a trabajar más. Si fortalecemos nuestros abdominales, esto se evitaría. De lo contrario, podemos padecer una tendinitis en el tibial superior, una dolencia más común de lo que pensamos.

También se puede evitar el desplazamiento de la pierna hacia atrás con otro sencillo truco: inclinando la base de la cinta unos 3 grados. De esta manera compensamos la desviación y, además, imitamos las condiciones de la superficie cuando corremos al aire libre.

 

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